Tal y como su propio nombre indica, una nube híbrida es un entorno informático caracterizado por la combinación de una nube pública de terceros y una nube privada.

Su integración posibilita la compartición de datos y aplicaciones, lo cual ofrece una gran flexibilidad a la hora de repartir la carga de trabajo y disponer de recursos de computación y almacenamiento, sin necesidad de realizar grandes inversiones. Así mismo, permite mantener el mayor nivel de protección sobre aquellos datos que son realmente relevantes para la organización.

¿Cuáles son las principales ventajas y beneficios de la nube híbrida?

La nube híbrida ofrece las ventajas combinadas de contar con ambas infraestructuras (pública y privada). Por un lado, la nube pública aporta una gran flexibilidad y escalabilidad, al tiempo que permite un considerable ahorro de costes. Por otro lado, la nube privada garantiza el mayor nivel de seguridad posible, allí donde realmente se necesita.

Todo ello se traduce en múltiples beneficios para tu empresa, los cuales voy a resumir de la siguiente manera.

Flexibilidad

Al disponer de ambas infraestructuras, tu organización dispone de más opciones a la hora de elegir los servicios a utilizar, así como dónde alojarlos. Las tareas de carácter más básico pueden trasladarse sin inconveniente a la nube pública; mientras que los datos confidenciales y funciones críticas siempre se mantendrán en la infraestructura local, protegidas por el firewall de la empresa.

Escalabilidad

En lugar de asumir el coste fijo de una gran infraestructura única de nube privada que cubra todas las necesidades y posibles contingencias del negocio, tu empresa cuenta con un entorno escalable que se adapta a los picos de demanda. Ya no será necesario costear y mantener recursos que van a estar en desuso durante la mayor parte de tiempo. Tan solo tenéis que trasladar la carga de trabajo a la nube pública y sufragar un gasto temporal, cuando sea necesario.

Ahorro de costes

Es evidente que la combinación de las ventajas anteriores da lugar a un notable ahorro de costes fijos, fundamentalmente generados por los recursos de nube privada que ya no son necesarios.

Continuidad del negocio

La continuidad del negocio en momentos de crisis o desastres informáticos es uno de los aspectos que nadie querría tener que valorar. Sin embargo, llegado el momento, la supervivencia del negocio puede depender de ello.

La replicación de los datos en una nube pública permite ubicar la información en una localización física distinta a los sistemas primarios, protegiéndola en caso de que tenga lugar un desastre o la infraestructura primaria de tu organización se vea comprometida.

Se trata de una excelente manera de reforzar los sistemas de recuperación de desastres, así como reducir el RTO (Recovery Time Objective) y los costes asociados al proceso de recuperación.

Incremento de la capacidad de innovación

La nube privada tradicionalmente utilizada en las organizaciones siempre ha encorsetado la capacidad de innovación de estas. A menudo, la inversión en costes infraestructurales y de mano de obra no justificaban el posible ROI o, sencillamente, existían demasiadas variables que hacían incierto el resultado final.

Con la nube híbrida, estas barreras se eliminan, dado que ya no se requiere de una gran inversión para poner a prueba el prototipo de un nuevo servicio.

Mejor Time-to-market

Hoy en día, las empresas necesitan la mayor capacidad de respuesta posible frente a la demanda y cambios en el mercado.

Aquellas organizaciones que pueden crear prototipos y lanzar nuevos productos más rápidamente tienen mayores probabilidades de éxito, ya que llevan ventaja competitiva en innovación.

Con el fin de optimizar los costes, los entornos tradicionales suelen caracterizarse por una saturación crónica de los recursos informáticos. El problema es que, en semejante contexto, es imposible reaccionar con celeridad frente a imprevistos. La nube híbrida soluciona ese problema, incrementando la capacidad de respuesta.

La nube híbrida como herramienta de protección de datos

La protección de los datos debería primar sobre cualquier otro aspecto a valorar a la hora de definir la infraestructura en la nube de tu organización.

Es imprescindible garantizar el mayor nivel de seguridad y disponibilidad y, por ende, la continuidad del negocio.

De hecho, en el pasado ya he aludido a los costes de la recuperación de un desastre de la información, así como el impacto de los entornos virtualizados. Puedes leer más al respecto en este artículo:

Cómo calcular el coste económico de un Desastre de IT y el presupuesto para un DRP

Las nubes híbridas proporcionan un mayor control sobre la disponibilidad y protección de los datos, en comparación con las infraestructuras exclusivamente públicas.

Ahora bien, para garantizar dicha seguridad, los responsables de IT han de sacar provecho de las posibilidades de backups en la nube pública, así como la DRaaS (Data Recovery as a Service). Con este propósito, mi recomendación es seguir las siguientes pautas:

  • Replicar los datos.
  • Mantener los datos en diferentes tipos de almacenamiento.
  • Conservar una copia de seguridad en una localización off-site.

¿Cuáles son los retos y desafíos de la nube híbrida?

Por descontado, la nube híbrida también presenta determinados retos que es necesario afrontar:

  • Por un lado, la información del negocio se mueve por diferentes nodos a la hora de ser utilizada o almacenada, lo cual supone un eslabón débil en la cadena de seguridad.
  • Por otra parte, se produce una evidente descentralización de las aplicaciones, así como el almacenamiento de la información. Esto supone depender del proveedor de servicios.

En definitiva, se está depositando una gran responsabilidad en el suministrador del servicio en la nube. Por ese motivo, es imprescindible asegurarse de que este proporciona los mejores estándares en términos de seguridad y tecnología.